Críticas de la temporada otoño 2016 de Tintorería Tokio

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En el barrio de la Boca en el teatro Brown, ubicado cerca de la frontera que separa los territorios de la capital federal de la provincia de Buenos Aires, una obra de danza teatro“Tintorería Tokio”se hace cargo de realizarse sobre el lugar que le toca.Estar caminando sobre los bordes del realismo,de la realidad y pasar inmediatamente las fronteras del centro histórico del país y de las obras tradicionales./Alejandro Viniarsky

Ir hacia zonas donde aquello que comprendemos por real, desde nuestra costumbre no pensada, es destruido para poder ser otra realidad. Una Tintorería que se arma y se desarma. Espacio de incertidumbre. Una obra de situaciones que devienen en otras. Estallidos permanentes. Lentitudes imprevistas. Bailes, búsquedas, encuentros repentinos. El cuerpo que quiere ser otro y otro. Fragmentos de objetos atados a un hilo compartido.
No hay nunca una totalidad completa. ¿Qué es lo que nos falta completar?. Una pista puede estar en aquellos objetos que antes lo vemos en lo cotidiano con una normal indiferencia, ahora persisten en tener otras significaciones. Son reveladoras, por debajo hay recuerdos históricos, silencios que quizás lo tapábamos porque mejor no meterse a pensarlo, no nos conviene o mejor reducirlo a: “Por algo será”.
Ante este eje de nuestra historia y cultura argentina, Tintorería Tokio plantea un cómo llegar a comprender desde un nuevo origen, que nos libere del hermetismo en que podemos estar: Multiplicidad de miradas en el espectador con las que tendrá que reconstruir aquello que queda inconcluso o negado en nuestra cultura e historia argentina de dictaduras militares, donde desaparecieron los cuerpos o fueron inmovilizados, callados, por una música rutinaria.
El público al comenzar la obra tiene ubicación desde distintos puntos de vista para situarse con lo que acontece en la obra. Estamos adentro de la escena. Esto ya nos compromete de entrada. Hay que reaccionar, exigir la mirada, elegir donde, y no descansar.
El llamado está a encontrarse provocado, intenso y queriendo ser.

por Alejandro Viniarsky para Radio Puerta Beat – »Leer la nota en Radio Puerta Beat

 

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El ser y sus máscaras, por Hermosos Perdedores

Obra intensa y poética de danza teatro que toma del lenguaje de la danza contemporánea y el butoh las herramientas para hablar de la identidad, la construcción de quien somos y los lugares comunes en que nos refugiamos para no enfrentar el reto. Una sociedad alienante que arrasa con el individuo para transformarlo en masa, número, engranaje. Y de como un cuerpo sin historia ni pasado esta dispuesto a encarnar el prejuicio y, en pos de pertenecer, llegar a los límites de la crueldad.


Dirigida por Magy Ganiko, que interpreta en la obra el papel de director de la puesta, haciendo de si mismo pero con guiños a la mirada argentina sobre la comunidad oriental, cuenta la historia mas con imagenes que con texto logrando un efecto perturbador en el espectador, que recibe sin mediación el mensaje. Un gran elenco en el que se destacan la expresividad de un conmovedor Alex Ferrario, y la excelsa gracia bailarina de Igor Numa, en coreografías plenas de arte y poesía, nos hablan de los desaparecidos y de esas ropas acumuladas que ya no se retirarán. Esas prendas que son el símbolo de lo arrebatado, del cotidiano destruido a la fuerza, de la ruptura del contrato social que precisa, para continuar, de una sociedad con cuerpos escindidos y ciegos, que piense en términos individuales por sobre el paradigma colectivo.


La música, con Palito Ortega como símbolo de los artistas oficiales en epoca de dictadura y una escenografía con los pañuelos blancos de Las Madres, expresa contexto y toma de posición a la vez, para llegar al espectador de modo sutil. Porque un pueblo que no aprende de su historia, esta condenado a repetirla.

Fuente: https://www.facebook.com/505083419544654/photos/a.514302505289412.131128.505083419544654/1121294277923562/?type=3&theater

 

 

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Al ir a un un teatro antiguo en el medio de la Boca, uno ni se imagina la magia que puede llegar a ver cuando se abren las puertas para ingresar al salón de entrada del teatro, ya que en momento que se ingresa al teatro comienza la función. Es una obra poco convencional, desde el momento que uno como espectador “espera ser espectador” y termina siendo parte de la escenografía y de la misma historia.

En la obra, se mezclan elementos de danza contemporánea y danza butoh, se mezclan elementos de la cultura japonesa y la cultura argentina, y la mezcla termina siendo una excelente combinación para terminar contando una historia de “prendas que hablan”.

A mí, en lo personal, al saber que la obra iba a tener elementos de la danza butoh, esperaba ver una obra más tenebrosa o mas oscura…. Pero la obra supero ampliamente mis expectativas, siendo una obra dinámica, interactiva, y lo mas importante muy sensitiva, es decir los personajes te transmitían sus emociones y uno como espectador las sentía propia.

Por último, quiero remarcar, se nota fuertemente el trabajo que hay en todos los integrantes de la obra, todos y cada uno de los integrantes tienen mucha técnica de baile, expresión corporal y actuación. Esta todo muy finamente sincronizado.

Es una obra sin duda recomendable para ver, para salirse de lo común y entregarse a una experiencia nueva que les abrirán el camino hacia nuevas formas del arte (en mi caso la danza butoh).

/ Por Hernán Peyric para AnemixD –  »Leer la nota en AnemixD

 

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